La concepción de ciencia de Aristóteles, que proporcionó un modelo de la manera como sería entendida la ciencia durante siglos, era que la entendía como un tipo de conocimiento demostrativo. Ello se contrapone en gran medida a la concepción moderna de ciencia en tanto ésta otorga un lugar preponderante a la contrastación de las afirmaciones recurriendo a la observación y el experimento, en tanto que para la visión aristotélica, precisamente por su carácter demostrativo, el conocimiento resultaba de la aplicación de las capacidades intelectuales. El arquetipo de esta visión lo constituye la geometría tal como fuera recopilada y editada por Euclides de Alejandría en su libro Elementos.
Para Aristóteles toda ciencia se ocupa de un determinado género de objetos. Además, cada ciencia particular tiene su propio género de objetos, de modo que dado un cierto género de objetos sólo una disciplina se ocupa de él.
El conocimiento propio de la disciplina consiste en cierto tipo de afirmaciones referida a esos objetos. Esas afirmaciones son de carácter general, son verdaderas y necesarias (necesarias significa que no pueden ser de otro modo). Que la ciencia es un saber demostrativo quiere decir que es un conocimiento en el que las afirmaciones mantienen relaciones deductivas entre sí, por lo que las consecuencias lógicas de los enunciados también pertenecen a la teoría. Además, existe un número finito de afirmaciones de la teoría que se aceptan por su carácter autoevidente, se captan por intuición intelectual. Ellas son los principios, las demás afirmaciones deducidas de los principios son denominadas teoremas. Los términos descriptivos empleados en la teoría se dividen en dos grupos: los términos primitivos, que no necesitan explicación ulterior, ya que su significado se comprende o capta de por sí, por una operación mental. Los otros son los términos definidos, que se definen a partir de los primitivos.
Los principios se dividen en axiomas y tesis, y estas en postulados, definiciones e hipótesis.
La gran contraposición entre la visión antigua de ciencia, ejemplificada en la concepción de Aristóteles y la actual es que hoy no se considera que las teorías sean verdaderas, ni se considera que podamos alguna vez saber que lo son.
